TRASCORO-VIRGEN DE LA MAYOR

La catedral seguntina, tan digna de estudio y contemplación por su mérito e importancia, nunca se visita sin lamentar el efecto del trascoro, en el que derrochó el siglo XVII con la mole de mármoles y tallas doradas que realmente destruyen el efecto de las admirables líneas de la catedral.

A espaldas del coro se encuentra una composición pesada y barroca, de jaspe negro de Calatorao, blanco de Fuentes de Jiloca y rojo, de Cehejín, con caprichosas columnas salomónicas, obra del siglo XVII con excesiva decoración barroca.

Estas columnas salomónicas van unidas al nombre del arquitecto Juan de Lobera (1665), de Madrid, ayudado por Pedro de Miranda (1669).

Las hermosas columnas de mármol negro “proto barrocas» (sin hojarasca) es posible fecharlas antes de 1670, pues su ejecución se hizo por iniciativa del obispo D. Andrés Bravo de Salamanca.

Nos referimos al suntuoso retablo marmóreo que contiene el altar de la Virgen de Santa María la Mayor, patrona de la ciudad.

La imagen, cuyo origen parece remontarse a los primeros días de la restauración de la catedral y que por lo tanto pertenece al siglo XII, fue la titular de la iglesia, siendo sustituida en el retablo mayor por el Misterio de la Asunción.

Esta efigie era de campaña (socia belli), es decir: compañera de batalla.

Tiene una concavidad con las portezuelas al dorso donde se llevaban reliquias y formas consagradas. Es de tipo eucarístico.